El despertar de la señorita

“No lo sé. Quiero decir que seguramente no es amor, quizá es solo un enamoramiento fugaz. Pero en el fondo no es eso, no es solo eso, al menos. Por supuesto que no es fácil saber lo que uno siente, Prudencia, más aún cuando esos sentimientos son intensos, cuando no contradictorios. La naturaleza humana no es sencilla. El orgullo es uno de los grandes nudos de la madeja. ¿Y qué me dice del amor propio? Se ha sentido usted rechazada y eso, como es natural, resulta doloroso.  (…)

Razón y voluntad. Usted no puede comprenderlo, ¿verdad? Usted es toda sentimiento.

¿Se ha planteado alguna vez qué habría ocurrido si las cosas hubiesen salido como esperaba? ¿Si finalmente él se hubiese enamorado de usted? Seguramente habría usted iniciado una relación que hubiese desembocado en el matrimonio mucho antes de lo que piensa. casarse con un hombre como él supone casarse radicalmente. Quiero decir casarse realmente, casarse hasta la muerte. Nada de divorcio, amiga mía, eso quiero decir. -La bibliotecaria bebió distraída otro sorbo de vino. La idea de ser amada por alguien hasta la muerte le había parecido de ser amada por alguien hasta la muerte le había parecido siempre algo conmovedor, pero al mismo tiempo la inquietaba profundamente y, en honor a la verdad, le producía hasta un cierto mareo.  (…)

¿Consideraría correcto aceptar un compromiso como ése sabiendo que su nivel de entrega no es semejante ni por asomo al de él? ¿Se sentiría usted bien conociendo esa diferencia? ¿Podría mirarle con limpieza a los ojos sabiendo que si hay un naufragio usted abandonará el barco en un bote salvavidas y él no se permitirá a sí mismo moverse de cubierta? (…)

—Canalla, pero hay que decir que era un canalla atractivo y con clase. Atractivo, hasta que una se daba cuenta de que era un canalla. Tenía por costumbre abandonar a su familia. Murió solo y lejos de todos ellos.(…)

—Pero nunca he entendido qué placer puede haber en fumar un puro. -Porque la pipa exige compromiso, Prudencia, la pipa exige constancia, fidelidad y compromiso.(…)

—¿Y ahora qué? —dijo éste de pronto—. ¿Adónde irá? —A Italia, ya se lo he dicho. —No, no lo creo —dijo al fin—. —No voy en busca de formación, Horacio. Lo que busco es realización, busco perfección y belleza. —Entiendo. ¿Y cree usted que la hallará en Italia?”

El despertar de la señorita Prim, Natalia Sanmartin  (2013)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s